miércoles, septiembre 06, 2006

Ojo con la agenda oculta

Estimadas camaradas y amigos:

Había pasado poco tiempo de que Soledad Alvear había desistido de su precandidatura presidencial y ante el hecho evidente de que Michelle Bachelet sería la candidata de la Concertación y –por tanto- la casi segura Presidenta de la República, le pregunté al entonces Senador Andrés Zaldivar, si no existía el riesgo de que doña Michelle impusiese una agenda valórica similar a la de los partidos socialistas de Europa. Éste me respondió que ello no sería posible, por cuanto la Democracia Cristiana lo impediría. “Un presidente no hace todo lo que quiere”, me manifestó.

Debo confesar que ello me tranquilizó y, no obstante, no distinguía con claridad que pretendía hacer la “candidata de la ciudadanía”, me sumé con entusiasmo a su campaña. Ha pasado muy poco tiempo y las señales son tremendamente negativas. A la serie de errores de manejo, de decisiones autoritarias hechas sin considerar a la gente, el Ministerio de Salud nos ha dado la sorpresa de una supuesta política de entrega de la llamada pastilla del día después a menores de 14 años sin consentimiento de sus padres, y la evidente crítica de la Iglesia en respuesta a ella.

Estoy leyendo el documento Normas nacionales sobre regulación de la fertilidad, que pomposo nombre, ¿no?, y no he encontrado una política explicita en este sentido, pero si una inquietante señal: En la página 124 se inicia el capítulo respecto al uso de anticoncepción en la adolescencia. Veamos una selección de lo que allí se plantea:

“Las creencias, valores y actitudes del grupo de pares respecto a la sexualidad, paternidad y maternidad, la información que poseen sobre la propia fisiología reproductiva, la percepción de los riesgos, los mitos con respecto a los anticonceptivos y la inestabilidad de sus relaciones de pareja, pueden favorecer o desincentivar el uso de anticoncepción”

“1.3 Servicios de Regulación de Fertilidad para Adolescentes. En esta etapa de la vida es particularmente importante la calidad de atención en los servicios, que estos sean de fácil acceso, gratuitos o de muy bajo costo y que garanticen la privacidad y confidencialidad”

“Consideraciones éticas. La atención de adolescentes en regulación de la fertilidad debe responder a los principios de beneficencia, de respeto a la dignidad de las personas y de resguardo de sus derechos, incluido el derecho a la no discriminación por edad en el acceso a la atención. Está, además, sujeta a las exigencias de intimidad y confidencialidad, principios inherentes y fundamentales en el área de la sexualidad humana.”

“…es obligación de las y los profesionales entregar a las y los adolescentes la información solicitada y el método adecuado según los criterios técnicos que se describen en este capítulo. La ética obliga a brindar la atención de salud solicitada a todas las personas, sin discriminación de edad”

“No existe impedimento legal para la prestación de servicios de regulación de fertilidad a las y los adolescentes, ni para condicionar esta atención de salud a la aprobación de los padres. Más aún, los y las adolescentes tienen derecho a la salud tanto en normas constitucionales como en tratados de derechos humanos obligatorios para Chile”

“…no hay señales de un delito por actividad sexual en el caso de una niña menor de 14 años que solicita anticonceptivos para prevenir un embarazo, a menos que esta evidencia se busque intencionadamente”.

“Las y los prestadores de servicios de regulación de fertilidad para adolescentes pueden verse afectados en su desempeño por la tensión que les genera el mandato de esta ley y el respeto a la confidencialidad a la que tienen derecho las y los adolescentes cuando reciben atención en salud. Están concientes de los efectos de realizar la denuncia: para proteger a su pareja y/o evitar que su familia sepa sobre su actividad sexual las adolescentes menores de 14 años podrían decidir no usar un método anticonceptivo, consultar tardíamente para controlar su embarazo, o más grave aún, interrumpirlo o alejarse de los servicios. La confidencialidad en la atención a adolescentes está consagrada también en otras disposiciones legales que benefician y obligan a los prestadores.”

De ello más bien se deduce, una política que garantiza el acceso gratuito, confidencial y supuestamente informado de los servicios de anticoncepción a quien lo requiera, incluido menores de edad, pero nuestro amigo, el Senador Girardi, nos aclara el verdadero sentido de lo que las buenas intenciones contienen: En efecto, anunció acciones legales en respuesta a quienes se oponen a esta iniciativa, ''no contra los alcaldes, sino para defender el derecho de las niñas y niños que tengan relaciones sexuales y que soliciten el anticonceptivo''(1). Sí, leyó bien, el H. Senador defiende el derecho de los niños a tener relaciones sexuales. Pero si aun tuviésemos dudas recurramos a la primera autoridad del país. La señora Presidenta, haciéndose cargo de un hecho, cual es que la iniciación sexual y por tanto los embarazos son cada vez más tempranos ha defendido dicha decisión como una política de Estado (2).

Fue notable la respuesta de nuestra camarada Presidenta, Soledad Alvear, "no nos parece que ésta sea la mejor vía para resolver el tema del embarazo adolescente", y, agregó, "nosotros estamos por el derecho a la vida y por fortalecer la familia". Ese es el tema central. No se pueden tomar decisiones a la ligera mientras existan dudas razonables respecto al carácter abortivo que tendría el Levonorgestrel (3, 4) y, más aun, una decisión tan crucial no puede hacerse a espaldas de los padres, o sin su consentimiento. Claro que existen numerosos casos de padres que no estén habilitados para ello, siendo por tanto responsabilidad del Estado, garante del bien común, a través de los órganos competentes resolver al respecto.

Pero ello aun no da cuenta de algunos temas centrales. Efectivamente, tal como lo señala el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, este tipo de enfoques conduce a un descenso de la natalidad con graves consecuencias futuras, tal como se está comenzando a percibir en los países desarrollados que han aplicado medidas de este tipo. La población se está envejeciendo y ello representará un serio problema tarde o temprano.

Ya que el Senador “progresista” defiende el derecho de los niños a tener relaciones sexuales, apoyado por algunos ingenuos D.C. , conviene preguntarnos que sorpresa nos dará ahora: Si los matrimonios homosexuales aprobados en varios países “desarrollados”, o siguiendo su lógica “liberal”, la eliminación de la pedofilia, tal como lo propone un partido holandés en formación (5).

Lo decía Juan Pablo II y lo ha reiterado insistentemente Benedicto XVI, hay una cultura de la muerte que con la excusa de un “laicismo” o de la libertad pretende arrogarse la verdad, tal como las dictaduras de antaño, “Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo”.

Frente a ello, nuevamente las palabras del Papa Benedicto son cristalinas “aprendí dónde hay que interrumpir la discusión para que no se transforme en embuste y dónde ha de empezar la resistencia para salvaguardar la libertad”. A buen entendedor pocas palabras.

Fraternalmente

Leopoldo Quezada R.

La mentira, aunque sea astuta, termina por romperse una pierna. Si no puedes ser verídico por bondad, aprende a serlo por cordura.
(Emmanuel Geibel)



jueves, junio 01, 2006

El Conflicto estudiantil o la Rebelión de los Pingüinos

El Conflicto estudiantil o la Rebelión de los Pingüinos

Ciertamente este movimiento nos provoca, a muchos, cierta nostalgia de la lucha contra la dictadura, lo que resulta profundamente paradojal en este cuarto gobierno de la concertación. Se han repetido en este movimiento situaciones de aquellos años que no deberían darse en un contexto democrático. Por ello mismo no puedo sino celebrar la respuesta de ayer de la Presidenta Bachelet y las primeras medidas de la Comandancia de Carabineros, pero cabe analizar lo que está ocurriendo así que hagamos un intento, poniendo el acento en la crisis de valores que está detrás de esto.

La opinión pública solidariza con los alumnos y comparte el juicio de que hay elementos negativos en la actual situación de la educación. Incluso podríamos decir que ya está instalado en el imaginario colectivo que la educación se encuentra en crisis. Ello no parece ser concordante con la enorme inversión y las diversas medidas que se han tomado en el marco de la Reforma educacional durante estos años.

En efecto, los jóvenes declaran un listado de demandas que explicitan sus necesidades e insatisfacciones. Algunas parecen bastante razonables, como la gratuidad del pase escolar o de la PSU, pero llaman la atención por su carácter político otros temas como la modificación de la LOCE, asimismo la eliminación de la Jornada escolar completa JEC dice relación con la frustración e insatisfacción de uno de los pilares de la Reforma.

Este aspecto era considerado clave en un proceso de mejoría de la enseñanza por cuanto se estimaba que a mayor cantidad de horas de clases mejorarían los aprendizajes y se disminuirían las diferencias de calidad de la educación, facilitando por tanto el ascenso social, y colocando a Chile a la altura de los países desarrollados, sin embargo diversas investigaciones afirman que sobrecargar con estudio después de la escuela, no garantiza un aprendizaje eficaz de los alumnos. No obstante ello, aprender efectivamente sí requiere de calidad de tiempo. Lo que no valoran los jóvenes con los talleres y otras actividades desarrolladas tras su jornada regular. Es más, la lógica de la JEC es que los niños estudien y hagan sus tareas en los establecimientos, lo que muchos padres sabemos que no es así.

Si no es así, entonces a qué obedece el interés obsesivo por mantener la JEC como obligatoria y fijar metas a los colegios para que la logren, independientemente de sus logros?. Considérese en este sentido que los colegios de excelencia, como el Instituto Nacional, no han quedado liberados de esta exigencia, lo que obligará a algunos incluso a disminuir su matrícula en un efecto perverso. La única respuesta posible al respecto, es una sola: control social, evitar por razones de “seguridad ciudadana” que los niños estén en las calles, afectando el derecho de los padres a estar con sus hijos, o si lo prefieren ver en forma positiva dándole las facilidades a los empleadores para tener a sus trabajadores hasta tarde, ya que los colegios hacen de guarderías de los menores.

El punto es que ello violenta la libertad de educación, así como el derecho de los padres de elegir la mejor educación que estimen para sus hijos. Sí, debería respetársenos el derecho a elegir y no tratarnos como infradotados. Pero como conciliar ello con políticas que tiendan a producir mayor equidad?

Un primer aspecto es la función social de la educación. No cualquier pelafustán puede hacerse cargo de un colegio y ser su sostenedor. Si hasta para conducir un vehículo o tener una patente de alcohol se establecen requisitos exigentes en materia de honorabilidad e incluso conocimiento. Debería ser una suerte de licencia renovable sujeta a requisitos previos como estudios de post grado y a cumplimiento de metas establecidas por la comunidad escolar. Incluso debería establecerse instancias en las que se intervenga un establecimiento que no cumpla dichas metas o estándares mínimos de calidad. Dicha renovación puede estar asociada a requisitos formales, como la obtención de patente municipal, las imposiciones al día, el establecimiento de un consejo escolar, con centros de padres y de alumnos autónomos, no tener juicios laborales pendientes y un programa de perfeccionamiento del profesorado, entre otros. Por otra parte, el estado debe entregar los recursos que permitan que los estudiantes tener una educación de calidad.

Justamente otro aspecto clave es el financiamiento. Recordemos que esto se financia a través de una subvención asociada a la asistencia que tienen los niños durante un mes. Por tanto lo que les conviene a los sostenedores es tener cursos con muchos alumnos que tengan buena asistencia, por tanto, los niños con problemas de rendimiento o con problemas sociales que afecten su asistencia son “un cacho”, lo que conlleva a un penoso proceso de segregación social de los menos dotados. Urge, por ende, modificar el sistema de financiamiento reemplazándolo por un sistema que si bien considere la matrícula, priorice el cumplimiento de metas acordadas por la comunidad escolar a sugerencia de las instancias propias del Ministerio.

El rol del Estado. El rol fundamental del Estado es el de garantizar el acceso a la educación en un contexto de libertad de educación con recomendación de mínimos necesarios, evaluando el cumplimiento de dichas metas y de la normativa dotando de recursos bajo la figura de fondos concursables, premios a la calidad a profesores, sostenedores y alumnos, entre otros. Para ello podría ser bastante útil el establecimiento de una Superintendencia de Educación (idea que acaba de plantear la Presidenta en su discurso de hoy), que incluso intervenga provisionalmente establecimientos de baja calidad para colocarlos en posiciones más óptimas.

El manejo del conflicto

Sin duda han quedado en evidencia enormes errores de manejo de esta situación. El primero ha sido el de menospreciar al “adversario”. Aquí falló en forma alarmante la “inteligencia” del Ministerio, así como el ejército de periodistas de esta dependencia, los que podrían haber presentado un cuadro claro a los responsables políticos de quienes eran sus líderes, de sus demandas, proyectos y hasta donde estaban dispuestos a llegar, así como el respaldo que encontrarían entre los alumnos y en la sociedad.

Segundo elemento, ha sido la forma en que el Ministerio ha dilatado el conflicto sin presentar propuestas hasta hoy, con el discurso de la Presidenta. Digámoslo con claridad, el anterior Ministro y hoy Presidente del PPD tenía suficiente información de lo que vendría y lo dilató para no afectar las elecciones presidenciales, tirándole el problema al nuevo gobierno.

Los muchachos han mostrado una claridad en sus demandas y han tenido un manejo que muchos políticos tradicionales deben envidiar, tanto como la convocatoria que estos han tenido. Al mismo tiempo, las tecnologías computacionales les han permitido comunicarse y establecer estrategias con bastante agilidad. Tomemos como ejemplo de ello el listado de blogs, correos electrónicos y páginas Web que los estudiantes han usado (algunos de los cuales aparecen en El Mercurio de hoy o la publicación de este conflicto en la Enciclopedia libre Wikipedia). Han dado lecciones de estrategia y de preocupación por los grandes temas políticos que habla muy bien de ellos. Sin duda hay muchos de pensamiento simplón, pero sus líderes son tremendamente despiertos y han diferenciado entre una agenda corta y otra de mediano plazo, entre los temas inmediatos y aquellos que requieren de modificaciones legales de carácter orgánico, que parecieran ser ahora posibles.

Que sorprendente que después de tantos años en que nos quejamos del ensimismamiento, la frivolidad y la apatía de la juventud, hoy somos testigos de la mayor movilización social desde la Unidad Popular, que fue en contra de la ENU ( qué vueltas da la vida! ). Hay aquí una semilla que dará fruto en algún momento y frente a la cual debemos estar despiertos y velar por que tenga un buen crecimiento. Nosotros somos responsables.

Qué viene?

La clave está en la respuesta que las asambleas de estudiantes den al planteamiento de la Presidenta Bachelet, las iniciativas legales concordantes con ello y el acompañamiento que la sociedad les dé. Insisto: es tremendamente esperanzador ver asambleas de jóvenes discutiendo su futuro y el del país, repitiendo “a mí me importa”, pero al mismo tiempo debemos estar alertas a las manifestaciones de nihilismo que vemos en las calles.

Es muy probable que se acojan dichos planteamientos o que a partir de estos se establezcan un acuerdo general que postergue los temas legales para los actores correspondientes, los que deben estar atentos a esta magnifica oportunidad de derribar uno de los últimos enclaves de la dictadura.

Nuestro partido debe caminar con los jóvenes y asumir el liderazgo político que las circunstancias requieren con claridad, proponiendo las iniciativas legales pertinentes o enriqueciendo las que la Presidenta proponga. La oposición ha querido torpemente aprovecharse de las demandas juveniles, planteando al mismo tiempo su negativa a la modificación de la LOCE. Los sectores liberales de la Concertación, sin duda, querrán afectar tanto la libertad de educación, como los contenidos valóricos de ésta. La democracia cristiana está llamada a cumplir un rol histórico, no podemos dejar que - como decía Tomic - pase el hilo de la historia a nuestro lado.


Fraternalmente

Leopoldo Quezada Ruz

lunes, diciembre 19, 2005

Enmendar Rumbos

ENMENDAR RUMBOS

Estimados camaradas de la Democracia Cristiana de Conchali

No nos fue bien en las últimas elecciones. Pese a ser el segundo partido con mayor votación y que está aumentó con relación al 2001 (18.92% el 2001, 20.78% el 2005) han disminuido nuestros parlamentarios y se han perdido figuras notables y otros candidatos que podían representar una promesa de renovación han quedado en el camino como Sergio Espejo. El Partido pesará menos. Ello nos descorazona. Pero debe invitarnos a reflexionar sobre que nos ha ocurrido y como podemos corregirlo.
Son ciertamente muchas las causas de estos resultados: peleas internas, inadecuada organización, activistas sin adecuada formación, falta de generosidad, etc. Mas, permítame concentrarme en algunos hechos: son pocos los candidatos que hoy enfatizan su condición de democrata cristianos. Parece ser una suerte de lacra ser DC hoy. La gente no visualiza lo que nosotros queremos transmitirles. Nos ve como corruptos, indecisos, poco confiables, y no como personas moderadas, abiertas al diálogo, con un marco ético de servicio social.
En Conchalí nuestra votación de Diputados en relación al 2001, bajó medio punto, de 10.449 votos (14.74%) a 9.789 (14.24 %). En cuanto a la elección de senadores, bajamos de 20.819 votos el 1997 con un 29.54%, a un 24.4 % con 16.909 votos en estas últimas elecciones. Al comparar con los datos de la última elección de concejales en que obtuvimos 13.925 votos que representaban un 21.75%, el cuadro no es mejor. Ello da cuenta evidentemente de una tendencia a la baja frente a la cual debemos enmendar rumbos. Esto es, darnos cuenta de lo que está mal y hacernos cargo.
Se requiere constituirnos nuevamente en una fuerza política con la fortaleza moral de antaño, con militantes dignos, probos, preparados, lideres en cada ámbito de acción, con jóvenes, estudiantes, profesionales, dirigentes sociales, de trabajadores, con una mirada clara del futuro y con una conducta que nos llene de orgullo. Necesitamos lideres que sean como San Alberto Hurtado “contemplativos en la acción”, hombres y mujeres consecuentes, gente de bien, que busquen el bien común, más que el propio, que tengan una vida privada tan digna como su vida pública, y que se dediquen a estudiar los temas que les corresponda con empeño y espíritu de servicio, que crean que ser autoridad es un deber y no un privilegio. Gente que no se deprima ante el fracaso, pues como lo dice el mismo Padre Hurtado “Ante el mal del mundo, el cristiano es un perpetuo y total inconformista y al mismo tiempo un hombre realista que hace cuanto las circunstancias le permiten, sabiendo que la peor de las cobardías es la evasión de la acción porque no pueda hacer una obra que cumpla con todas sus aspiraciones. Algo, por pequeño que sea, vale infinitamente más que nada”.
Todas las estructuras partidarias deberían asumir con humildad su responsabilidad. La directiva comunal de nuestro Partido debe llamar a una Junta Comunal ampliada para analizar lo que nos ha pasado y definir una estrategia al respecto. A mi juicio, tienen una responsabilidad importante, no exclusiva, al haber acordado no trabajar por Espejo por la incapacidad de coordinarse adecuadamente con el Comando del candidato. Por ello le he comunicado al Presidente comunal, que suspendo el pago de mis cuotas partidarias hasta que se convoque a Junta Comunal ampliada y se dé cuenta financiera y política de su gestión.
La elección presidencial en su segunda vuelta se ha constituido en un momento clave para demostrar la dignidad y consecuencia D.C. Escucharemos muchos cantos de sirenas y recibiremos, probablemente, ofertas que pretendan comprar nuestras conciencias. No obstante presentamos a la Concertación una de nuestras mejores militantes como Soledad Alvear, Michelle Bachelet es hoy nuestra candidata y no un empresario aliado con los mismos que conformaron el gobierno del dictador, de quien tardíamente se han alejado, más por oportunismo que por convicción.
El año 2006 representa una excelente oportunidad para enmendar rumbos. Deberíamos ser convocados a elegir nuevos dirigentes, puesto que las elecciones que se debieron haber llevado a cabo este año se suspendieron por el proceso electoral que culmina en enero. Yo, en lo particular, quisiera poner mis mayores esfuerzos a constituir un equipo de formación y difusión que constituya programas de formación política y de apoyo para el trabajo social, y que genere un medio escrito que nos ponga en contacto con la gente y nos valide nuevamente como hombres y mujeres que basados en los valores cristianos trabajan con tesón por el bien común.

Fraternalmente,

Leopoldo Quezada Ruz



Juventud Chilena, adelante!


“Decís vosotros que los tiempos son malos, sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores: vosotros sois el tiempo”
San Agustín, citado por San Alberto Hurtado en El Humanismo Social.

jueves, septiembre 22, 2005

Desafíos de una acción política inspirada en los valores cristianosPor

Tu vida, tus hijos, tus propiedades, títulos y poderes se te han “prestado” y tarde o temprano se te exigirá cuenta. El problemas es que nadie podrá decir “a mi sólo se me dio “poquito” y no podía hacer más”, o “esto me lo gané yo”. Vana ilusión! A quienes se les ha dado inteligencia, liderazgo, cargos públicos se le preguntará un día “qué hiciste por estos mis hermanos más pequeños?”

Ahora que se inician "de hecho" las campañas políticas en nuestro país, quisiera compartir este artículo que publicamos en la revista Política y espiritu.

En el número 11 de P&Y se hacía mención al lanzamiento del nuevo “Compendio de Doctrina Social de la Iglesia”, dando cuenta asimismo de una preocupación por su escasa difusión y un impacto modesto pese a la importancia de este texto.
Conviene al respecto no apresurarnos. Las buenas noticias corren lento, no así las malas. Una situación similar ocurrió en Chile con las primeras encíclicas sociales. Fueron sólo algunos obispos y pocos laicos quienes tomaron iniciativas al respecto. Recién la Quadragesimo Anno provocó una agitación de las conciencias que se tradujo en diversos movimientos políticos, sociales y espirituales.
Ya está en nuestro país la versión del Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, de la Conferencia Episcopal Argentina, al que lamentablemente no se le ha dado la difusión que se merece, no obstante fue mencionado por el Cardenal Errazuriz en el Te Deum. Iremos dandolo a conocer, mientras tanto, nos centraremos en los “retos decisivos y de gran relieve e importancia", que significa desarrollar una acción política de inspiración cristiana a los que, se espera, el Compendio sirva de respuesta.
El amor.
Hace algún tiempo leía en un panfletillo comunista que ellos eran la única expresión política basada en el amor. ¡Tamaña falacia! Creen que se puede amar al bulto o a la bandada, cuando el amor es un proceso de personalización. Efectivamente, cuando uno ama, elige, distingue a alguien por sobre el resto. Pero al mismo tiempo también implica un aceptar al otro sencillamente por que es especial para mí. Ello ocurre con nuestros padres o nuestros hijos. No los hemos elegido (generalmente), sin embargo, los amamos por que son únicos. Los amamos por sobre sus defectos, sencillamente por ser quienes son.
Este es un concepto profundamente revolucionario del cristianismo. Dios mismo elige a un pueblo por sobre el resto y establece una Alianza con ellos. Luego, pese a que una y otra vez lo defraudan envía a su Hijo para salvar al mundo, es decir a cada hombre y mujer a lo largo de la historia. San Juan lo expresa en una de sus cartas, diciendo “El amor consiste en esto: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados. Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor entre nosotros es perfecto“. El mismo Jesús lo deja “clarito” cuando da un mandamiento nuevo: “Ama al prójimo como a ti mismo” En la acción política, evidentemente nos exige ver al objeto de ésta con amor, es decir, preocuparnos por su bien. No se ama sino a las personas únicas, especiales e irrepetibles. Pero también nos provoca entender al adversario como otro válido y mirarlo con misericordia y fraternidad, sintiéndolo como un hermano. ¿Pero es que acaso debemos aceptar sus propuestas erradas, sus acciones torpes o derechamente injustas? Por cierto que no. Pero tal como lo hacía Jesús, que rechazaba al pecado, pero acogía al pecador, no cabe una acción política que busque la destrucción del otro, ni siquiera su descalificación. Que notable ejemplo de ello daba Bernardo Leighton, el Hermano Bernardo, quien no aceptaba que se hablase mal en su presencia de quienes lo habían intentado asesinar, y más aun se refería a sus adversarios como “ es ...(radical, comunista...) pero es un buen amigo”.
Al mismo tiempo no basta con amar. Hay que hacer sentir al otro amado, considerado. No es posible saludar a uno, mientras se mira a otro. No es aceptable acordarse del elector sólo a último minuto, porque éste se la cobrará. Hay que tener empatía. Ponerse en el lugar del otro, procurar mirar con sus ojos y a partir de su historia lo que le ocurre. Implica hacerlo parte de la solución, protagonista de su destino.
Pero hay que cuidar un detalle que el Padre Hurtado plantea pristinamente en el Humanismo Social: la preocupación por el dolor humano puede llevar a dos conclusiones igualmente erróneas. Una es el escepticismo, la sensación que cualquier esfuerzo es vano. La otra, la tesis que lo que tenga remedio se arreglará sólo y lo demás quedará sin solución. La opción nuestra es tal como lo señala el Padre Hurtado “Ante el mal del mundo, el cristiano es un perpetuo y total inconformista y al mismo tiempo un hombre realista que hace cuanto las circunstancias le permiten, sabiendo que la peor de las cobardías es la evasión de la acción porque no pueda hacer una obra que cumpla con todas sus aspiraciones. Algo, por pequeño que sea, vale infinitamente más que nada”. Pero se equivoca quien crea que puede practicar la benevolencia sin justicia: “la injusticia causa enormemente más males que los que puede reparar la caridad” (Humanismo Social).
Desprendimiento
Otra clave que nos da el cristianismo, lo hayas aceptado por fe o porque consideres que su argumentación es buena y justa, es que todo lo que posees sólo lo administras. Tu vida, tus hijos, tus propiedades, títulos y poderes se te han “prestado” y tarde o temprano se te exigirá cuenta.
El problemas es que nadie podrá decir “a mi sólo se me dio “poquito” y no podía hacer más”, o “esto me lo gané yo”. Vana ilusión! A quienes se les ha dado inteligencia, liderazgo, cargos públicos se le preguntará un día “qué hiciste por estos mis hermanos más pequeños?”, ¿cuántos talentos devuelves con los que se te entregó?, y finalmente ¿cuánto amaste?
Ver la política con estos ojos da una mirada muy distinta. No debes temer enfrentar la posibilidad de dejar tus cargos. No tienes derechos adquiridos sobre nada. Si surge alguien mejor que tú, o será tu aliado o le cederás el espacio. Los grandes hombres se rodean de hombres más grandes que ellos. Jesús enseña que la autoridad humana, tentada por el deseo de dominar, encuentra «su auténtico y completo significado como servicio» (No. 383 Compendio Catecismo Social). El mismo Compendio recomienda que los que tengan autoridad ejerciten su poder con sentido de servicio a las personas, evitando la tentación de buscar el prestigio o el beneficio personal. También condena la corrupción como una de las deformidades más serias del sistema democrático.
Política centrada en la persona
Al describir la naturaleza de la comunidad política, el Compendio una vez más coloca a la persona humana en el centro. La persona es un ser social y político por naturaleza, que necesita la interacción con los demás para alcanzar su plenitud completa. La comunidad política, por ello, existe en orden a facilitar «el crecimiento pleno de cada uno de sus miembros, llamados a cooperar con firmeza para lograr el bien común» (No. 384).
El sentido de Chile
Una parte sustancial es comprender a nuestro pueblo. No me refiero solo a las tendencias que señalan las encuestas, que jamás pueden afectar una correcta jerarquía de valores. Me refiero a comprender el carácter trascendente de nuestra Patria, lo que el Cardenal Silva Henríquez describió como el “Alma de Chile” Para él, “Chile era mucho más que un territorio con instituciones y población. Al igual que las personas, Chile tiene su alma forjada en la comunión de valores, tarea y destino de sus habitantes. Un alma con tres pilares claros y fuertes: el espíritu de libertad por sobre la opresión, el primado del orden jurídico por sobre la anarquía, y el primado de la fe en Dios por sobre cualquier idolatría. En tiempos en que el éxito, el dinero y el placer son elevados a la categoría de ídolos, esta última característica parece particularmente vigente”. (Claudio Orrego). El Cardenal hacía arder nuestro pecho al señalarnos “El primero y más evidente es el primado de la libertad sobre todas las formas de opresión. Hay algo en nuestra alma, en nuestro inconsciente colectivo que nos urge a rechazar, como extraño al cuerpo social, todo aquello que signifique subyugar la persona o la nación a poderes extraños a ella misma. Expresémoslo en forma positiva: en el alma de Chile se da como componente esencial, el aprecio y costumbre de la libertad, individual y nacional, como el bien supremo superior, incluso, al de la vida misma”. Un político que pretenda dirigir a la Patria no puede priorizar el “encantamiento de serpientes”, sino que debe dedicarse con honestidad a estudiar los problemas de Chile, a proponer las soluciones reales y justas, y debe presentarnos los sueños colectivos de los que todos nos sintamos parte.
El sentido trascendente
Para quienes hemos aceptado la gracia de la Fe es un hecho no menor que somos peregrinos de esta tierra y que la plenitud no la encontraremos aquí, no obstante nuestro deber de trabajar incansablemente en la construcción del Reino. Pero más aun, tal como lo señala León Bloy, no puede haber algo más triste para un cristiano que no ser santo. Quienes se dedican a la política no están exentos de alcanzar la presencia de Dios. Ya hay quienes han alcanzado la compañía de Dios y se nos han adelantado. Es muy importante conocer sus ejemplos. Me refiero a Santo Tomás Moro, mártir, a Federico Ozanam, a Alberto Marvelli y a Giorgio la Pira. El problema es que “no (se) puede ser un medio santo, tiene que ser todo santo o nada santo” (Santa Teresa de Lisieux), pero al mismo tiempo, Juan Pablo II nos recordaba una y otra vez que ello es posible con la gracia de Dios, “la santidad está realmente al alcance de todos”, pues como dice José María Pemán: “No hay virtud más eminente que hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”.

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El Bien y el mal

El bien y el mal


Por Leopoldo Quezada



Dos palabras que explican el desarrollo de la sociedad. El hombre, muchas veces, se ve enfrentado con situaciones que hacen que deba tomar una decisión de juicio moral, y ésta es siempre difícil.”



Uno de los conceptos que se escucha en el lenguaje coloquial a propósito de los valores morales es que todo es relativo, e incluso no falta el ignorante que se fundamenta en la teoría de la relatividad de Einstein. Él, en cambio, era un hombre profundamente creyente en un Dios que se revela en la armonía de las cosas y que “no juega a los dados”. Afirmaba que su religión consistía “en una humilde admiración del ilimitado espíritu superior que se revela en los más pequeños detalles que podemos percibir con nuestra frágil y débil mente", por tanto se encontraba muy lejos de poner en duda lo absoluto de los valores morales y se horrorizó con la idea de que su teoría fuese confundida y usada en este sentido que algunos incultos todavía ocupan.
No faltan los que nos dicen que cada uno tiene su propia verdad y de esa forma pretenden acallar el debate respecto a lo absoluto. Pretenden mostrar una actitud “abierta, plural y moderna”, y lo que hacen- en realidad- no es sino afirmar un criterio que se plantea como absoluto y no discutible. Al decir que “la verdad es relativa”, se nos ofrece una “verdad” que nadie podía relativizar ni contradecir. El mismo ignorante no considera lo absurdo de su afirmación, pues si todo es relativo, entonces su misma afirmación sería relativa. Este juicio no es tan nuevo. Tiene sus raíces en el siglo V A.C., cuando Protágoras postulaba la siguiente tesis: “El hombre es la medida de todas las cosas...”, afirmación en que se funda tanto el relativismo intelectual en donde no son las cosas -la realidad- la que posee su propia “medida”, su propio ser; sino que es el hombre el que determina dicha medida y verdad, y el individualismo, expresión alejada de un humanismo integral: personalista y comunitaria.
Los individualistas –en efecto- han llegado a “exaltar la libertad hasta el extremo de considerarla como un absoluto, que sería la fuente de los valores. En esta dirección se orientan las doctrinas que desconocen el sentido de lo trascendente o las que son explícitamente ateas. Se han atribuido a la conciencia individual las prerrogativas de una instancia suprema del juicio moral, que decide categórica e infaliblemente sobre el bien y el mal” (Veritatis splendor, Juan Pablo II).
Ante ello me parece escuchar, nuevamente a la serpiente engañando a nuestros primeros padres, poniéndolos en contra de Dios y su plan: “es que Dios sabe muy bien que… (ustedes) serán como dioses y conocerán el bien y el mal” (Génesis 3, 5). Torpe ilusión. Pues no es posible conocer lo que es bueno y malo, sino mirando a lo trascendente.



Efectivamente, existe una conciencia general que indica los primeros principios: Haz el bien y evita el mal. Todos los hombres coinciden en estos principios generales. Ésta procede del hecho de que todos los hombres han sido creados por Dios. Luego existe una conciencia práctica que desciende a juzgar la bondad o maldad de las acciones concretas, por ejemplo, no matar, no mentir, honrar a los padres, trabajar, ser sincero, etcétera. La voz de la conciencia resuena en su interior advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal, porque éste tarde o temprano le rebotará.
Estos principios han quedado expresados en el decálogo con que Moisés Bajo del Sinaí. Son los mismos con que responde Jesús al joven rico quien se le acerca preguntando que debe hacer para alcanzar la vida eterna (y de cierta forma: la verdad. Que él desconocía, pero que en una paradoja creía cumplir). Éste, probablemente se acerca con buena voluntad. Cree no ser un hombre malo, pues ha cumplido todos los mandamientos: no ha robado, no ha matado a nadie; y cree con ello haber cumplido, pero el desafío siguiente: “entonces vende todo lo que tienes y sígueme”, lo entristece y lo hace arrepentirse de su entusiasmo inicial. En efecto, no es capaz de abandonar lo que tiene, su comodidad, sus bienes, por algo más valioso. No es capaz de responder a la invitación que se le hace: “si quieres…”. Los mismos discípulos se dan cuentan de la dificultad y le plantean a Jesús “entonces ¿quien puede salvarse?” Allí se revela una vez más la bondad de Dios, afirmando que lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios.



Brota además de este evangelio otra enseñanza: Está muy bien no hacer el mal, pero está muy mal no hacer el bien, tal como lo decía el padre Hurtado; o más aun, tal como afirmaba Diderot “No basta con hacer el bien: hay que hacerlo bien”.
Sin embargo, en la práctica no pocas veces se nos plantea un problema: ¿es esto bueno?, ¿es bueno que yo haga tal cosa? La respuesta no es siempre inmediata y cierta; a veces requiere un estudio largo y arduo. De esta manera el hombre se ve a veces enfrentado con situaciones que hacen el juicio moral menos seguro, y la decisión difícil. Pero debe buscar siempre lo que es justo y bueno y discernir la voluntad de Dios expresada en la ley divina (Catecismo 1787). Para ello, el hombre debe esforzarse por interpretar los datos de la experiencia y los signos de los tiempos gracias a la virtud de la prudencia, los consejos de las personas entendidas y la ayuda del Espíritu Santo y de sus dones.



Hemos hecho mención a la virtud. Esta es una disposición habitual y firme a hacer el bien. Permite a la persona no sólo realizar actos buenos, sino dar lo mejor de sí misma. Con todas sus fuerzas sensibles y espirituales, la persona virtuosa tiende hacia el bien, lo busca y lo elige en acciones concretas. (Cat. 1803) El hombre virtuoso es el que practica libremente el bien.



Cuatro virtudes desempeñan un papel fundamental. Por eso se las llama "cardinales"; todas las demás se agrupan en torno a ellas. Estas son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. "¿Amas la justicia? Las virtudes son el fruto de sus esfuerzos, pues ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza" (Sb 8,7).
La prudencia, en particular, es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. "El hombre cauto medita sus pasos" (Prov 14,15). "Sed sensatos y sobrios para daros a la oración" (1 P 4,7). La prudencia es la "regla recta de la acción", escribe S. Tomás (s.th. 2–2, 47,2, siguiendo a Aristóteles). No se confunde ni con la timidez o el temor, ni con el doblez o la disimulación. Conduce las otras virtudes indicándoles regla y medida. Es la prudencia quien guía directamente el juicio de conciencia. El hombre prudente decide y ordena su conducta según este juicio. Gracias a esta virtud aplicamos los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar, o dicho de otro modo: que medios sirven para el logro del bien común.
El Compendio de Doctrina social de la Iglesia establece que “El fiel laico debe actuar según las exigencias dictadas por la prudencia: es la virtud que dispone para discernir en cada circunstancia el verdadero bien y elegir los medios adecuados para llevarlo a cabo. Gracias a ella se aplican correctamente los principios morales a los casos particulares. La prudencia se articula en tres momentos: clarifica la situación y la valora; inspira la decisión y da impulso a la acción. El primer momento se caracteriza por la reflexión y la consulta para estudiar la cuestión, pidiendo el consejo necesario; el segundo momento es el momento valorativo del análisis y del juicio de la realidad a la luz del proyecto de Dios; el tercer momento, el de la decisión, se basa en las fases precedentes, que hacen posible el discernimiento entre las acciones que se deben llevar a cabo (Comp. DSI 547). La prudencia capacita para tomar decisiones coherentes, con realismo y sentido de responsabilidad respecto a las consecuencias de las propias acciones. La visión, muy difundida, que identifica la prudencia con la astucia, el cálculo utilitarista, la desconfianza, o incluso con la timidez y la indecisión, está muy lejos de la recta concepción de esta virtud, propia de la razón práctica, que ayuda a decidir con sensatez y valentía las acciones a realizar, convirtiéndose en medida de las demás virtudes. La prudencia ratifica el bien como deber y muestra el modo en el que la persona se determina a cumplirlo. Es, en definitiva, una virtud que exige el ejercicio maduro del pensamiento y de la responsabilidad, con un conocimiento objetivo de la situación y una recta voluntad que guía la decisión.” (Comp. DSI 548).



De esta forma, se llama en especial a quienes han optado por la vocación política, “la cual es una expresión cualificada y exigente del empeño cristiano al servicio de los demás” (Comp. DSI 565), a “identificar, en las citaciones políticas concretas, las acciones realmente posibles para poner en práctica los principios y los valores morales propios de la vida social. Ello exige un método de discernimiento, personal y comunitario, articulado en torno a algunos puntos claves: el conocimiento de las situaciones, analizadas con la ayuda de las ciencias sociales y de instrumentos adecuado; la reflexión sistemática sobre la realidad, a la luz del mensaje inmutable del Evangelio y de la enseñanza social de la Iglesia; la individuación de las opciones orientadas a hacer evolucionar en sentido positivo la situación presente. De la profundidad de la escucha y de la interpretación de la realidad derivan las opciones operativas concretas y eficaces; a las que , sin embargo, no se les debe atribuir nunca un valor absoluto, porque ningún problema puede ser resuelto de modo definitivo: “la fe nunca ha pretendido enseñar los contenidos socio-políticos en un esquema rígido, conciente de que la dimensión histórica en la que el hombre vive, impone verificar la presencia de situaciones imperfectas y a menudos rápidamente mutables” (Comp. DSI 568).
No faltan quienes someten dicho discernimiento al ejercicio democrático “que lleva la verdad como un producto determinado por la mayoría y condicionado por los equilibrios políticos” (Comp. DSI 569), trastocando de esta forma la verdad.
Sin embargo, muchas veces el escepticismo o el pragmatismo parecieran alzarse victoriosos. Pareciera que tal como afirma Burke “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”. Frente a ello, se yergue la exhortación de san Pablo en la Carta a los Romanos: “No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien” (Rom. 12,21). El mal pasa por la libertad humana. Precisamente esta facultad, que distingue al hombre de los otros seres vivientes de la tierra, está siempre en el centro del drama del mal y lo acompaña. El mal tiene siempre un rostro y un nombre: el rostro y el nombre de los hombres y mujeres que libremente lo eligen. El mal, en definitiva, es un trágico huir de las exigencias del amor. El bien moral, por el contrario, nace del amor, se manifiesta como amor y se orienta al amor. Con la certeza de que el mal no prevalecerá, el cristiano cultiva una esperanza indómita que lo ayuda a promover la justicia y la paz. A pesar de los pecados personales y sociales que condicionan la actuación humana, la esperanza da siempre nuevo impulso al compromiso por la justicia y la paz, junto con una firme confianza en la posibilidad de construir un mundo mejor. Tal como lo afirmaba Juan Pablo II en el Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz (2005) “Ningún hombre, ninguna mujer de buena voluntad puede eximirse del esfuerzo en la lucha para vencer al mal con el bien. Es una lucha que se combate eficazmente sólo con las armas del amor. Cuando el bien vence al mal, reina el amor y donde reina el amor reina la paz. Es la enseñanza del Evangelio, recordada por el Concilio Vaticano II: “La ley fundamental de la perfección humana, y por ello de la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor”. Esto también es verdad en el ámbito social y político. A este respecto, el Papa León XIII escribió que quienes tienen el deber de proveer al bien de la paz en las relaciones entre los pueblos han de alimentar en sí mismos e infundir en los demás “la caridad, señora y reina de todas las virtudes”. Los cristianos han de ser testigos convencidos de esta verdad; han de saber mostrar con su vida que el amor es la única fuerza capaz de llevar a la perfección personal y social, el único dinamismo posible para hacer avanzar la historia hacia el bien y la paz”.
Finalmente, como afirma Juan Pablo II, en Veritatis Splendor: “Es necesario que el hombre de hoy se dirija nuevamente a Cristo para obtener de él la respuesta sobre lo que es bueno y lo que es malo. Por esto, “el hombre que quiere comprenderse hasta el fondo a sí mismo —y no sólo según pautas y medidas de su propio ser, que son inmediatas, parciales, a veces superficiales e incluso aparentes—, debe, con su inquietud, incertidumbre e incluso con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte, acercarse a Cristo”.

Leopoldo Quezada Ruz
Moderador
Grupo Doctrina Social de la iglesia
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jueves, septiembre 15, 2005

Hoy en el noticiario de Televisión Nacional de Chile, en menos de 24 horas se nos presentan dos reportajes que no tienen dos interpretaciones: 1º las acciones del diputado Girardi reclamando porque en un colegio de Colina habían muchas niñas embarazadas. Una cosa es la torpeza de este señor, representante de la Concertación, la misma que estableció, en un acto de justicia, que las niñas embarazadas tienen derecho a estudiar, pero este personaje en su ideología basada en una ética relativista- individualista no fue capaz de averiguar que parte importante de ellas o eran adultas o había llegado embarazadas al colegio, y 2º un reportaje que apunta a favorecer el aborto tepeútico.
¿Qué hay detrás de esto: una agenda encubierta?. Me parece muy preocupante la infiltración de la ideología anti vida en este noticiario.
Televisión Nacional nos pertenece a todos los chilenos. Yo me pregunto ¿qué opina el directorio sobre estos contenidos, o más aun sobre el marco moral que nos presentan?, ¿dónde está el enfoque crítico de los periodistas?, ¿es qué no aprendimos nada de los años en los que TVN era un instrumento al servicio de la cultura de la muerte?
¡Qué verguenza!